Deseo informar y/o aportar como antecedentes en el tema de menores, lo siguiente. En el año 1968 en una entrevista laboral con el capitán Jaime Paz Zavalía, egresado de la Escuela de Aviación de Córdoba y Director del Hogar Agromecánico de Tafí Viejo. Era un régimen carcelario abierto, de reintegración del menor a la sociedad, durante su estadía. Se trataba de una finca de limones de 16 hectáreas, destinada por el Gobierno de Tucumán para tal fin. Las edades eran desde los 13 años hasta los 19. Cumplida la edad y evaluada la causa, el juez actuante disponía su libertad o era trasladado al penal de Villa Urquiza. Yo ingresé como preceptor nocturno de 20 a 8 hs, día por medio, en 1968, mientras estudiaba Medicina. La institución funcionaba así: constaba de dos pabellones con 30 camas cuchetas cada uno, baños comunitarios como en un club (solo varones). Los despertábamos a las 6. Se higienizaban, pasaban a desayunar y luego se presentaban en las tareas asignadas, conforme a los superiores y/o maestros. 1°) Había un tractor con rastra de discos y de clavos, para tareas de cultivo y mantenimiento. 2º) Dos hectáreas eran para cultivo de verduras/frutas, para consumo propio. El excedente se vendía a los vecinos. 3º) También había dos galpones con capacidad para 500 pollos doble pechuga, cada uno. Para consumo, y se vendían también (se auto mantenían). Había también seis vacas y un toro (donado por la Sociedad Rural de Tucumán). 4°) Tenían un taller de carpintería y uno de herrería (donde se les ensañaba un oficio). 5°) Trabajaban también en la cocina, lavadero etc. La idea era mantener la mente ocupada del menor, para que no piense tonteras y entienda que existe otra vida mejor que la delincuencia. A mediodía, almorzaban, descansaban 1,30 h. Y luego concurrían a las clases de los maestros (escuela con enseñanza básica, conforme a programa de maestros). A las 18 practicaban deportes (futbol/básquet). A las 20.30, higienizados, cenaban. Luego veían televisión (controlada). Y a las 22 pasaban a los dormitorios. Con la venta de lo producido por ellos (ya descripto) se les compraba ropa de trabajo y de vestir. Porque según la conducta, salían sábado/domingo de por medio, como franco. Para los que quedaban, el domingo un sacerdote ofrecía una misa. El que no regresaba del franco era trasladado a otro lugar. Eso era ley. A fines de 1973 me recibí de médico y me trasladaron como médico de guardia (traumatología/emergencias) al Hospital Centro de Salud de Tucumán. Nunca entendí por qué una institución modelo a nivel país y que cumplía un rol importantísimo de reinserción de un menor que delinquió puede haberse cerrado. En la fecha está abandonado. Al final de la calle Santa Fe, en Tafí Viejo, donde funcionaba, hoy solo existe un geriátrico. Como si no pudiesen ser compatibles ambos servicios, geriátrico y hogar de menores. Desde 1968 hasta 2026 pasaron 58 años. Este aporte/ inspiración me surge al enterarme en un canal de TV, el 25/01, del caso “chispita”, un niño de 12 años que perdió la vida en una balacera, con una tumbera en la mano. Lógico: madre adicta, padre en la cárcel. Así y todo, sacándolo de ese medio, el niño se podría haber recuperado.
Héctor E. Chrestia
Martín Fierro 555 - Yerba Buena